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Oraciones curativas antiguas PDF: 5 oraciones poderosas y efectivas

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La oración nos permite buscar su guía y su fortaleza en momentos de incertidumbre y dificultad. Las oraciones curativas antiguas PDF son muy poderosas sobre todo en casos difíciles.

En la antigüedad, la oración era considerada una poderosa herramienta para obtener la curación del cuerpo y del alma.

Los antiguos creían en la fuerza de las palabras y en la capacidad de la oración para conectar con lo divino y obtener la sanación.

En tiempos de enfermedad y dolor, las oraciones eran una fuente de esperanza y consuelo para muchas personas.

En este artículo, exploraremos algunas de las oraciones curativas más antiguas que han sido transmitidas a lo largo de los siglos y que siguen siendo relevantes y poderosas en la actualidad.

Acompáñanos en este viaje espiritual y descubre el poder de la oración curativa.

Oraciones curativas antiguas PDF

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Oh Vos, quien creó el universo con un simple pensamiento, quien con un toque de Vuestra mano es capaz de sanar cualquier mal, postramos hoy nuestros cuerpos y espíritus ante Vuestro trono sagrado para implorar Vuestra gracia curativa.

En Vuestro poder infinito y bondad misericordiosa confiamos, Vos que sanaste al ciego en Jericó y al leproso en Galilea, Vos que levantaste al paralítico y liberaste al endemoniado.

Escuchad nuestra oración, Oh Vos, y curad a nuestro amado enfermo de todo mal que lo aqueja.

Que Vos, Señor de la vida y de la muerte, concedáis alivio y paz a nuestro enfermo, y que su cuerpo sea sanado en su totalidad.

Oh Vos, que sois el médico de los médicos, otorgad a nuestros seres queridos la fuerza para soportar el dolor y la fe para confiar en Vos en todo momento.

Con humildad y respeto, pedimos que Vuestra luz sanadora brille sobre nuestro enfermo y le devuelva la salud.

Con Vuestra gracia y compasión, permitid que este dolor y sufrimiento sean una lección para fortalecer nuestra fe y amar más profundamente a nuestros seres queridos.

Oh Vos, Dios de la vida, escuchad nuestra súplica y bendecid a nuestro enfermo con Vuestra misericordia sanadora.

Amén.

Oraciones antiguas secretas

Oh Vos, Señor mío, que en vuestra sabiduría infinita tenéis el poder de sanar cualquier enfermedad, escuchad mi súplica.

Os imploro, Vos, que veis mi sufrimiento y dolor, que me sanéis de esta dolencia que me aflige.

Sé que a veces nuestras pruebas son necesarias para nuestro crecimiento espiritual, pero Vos, en vuestra bondad, tenéis el poder de aliviar mi dolor y sufrimiento.

Permitid que vuestra gracia divina me envuelva y me dé fuerzas para soportar este dolor y sufrimiento.

Os pido, Vos, que alivie mis dolores y restaure mi salud.

Iluminad a mis médicos para que puedan tomar las mejores decisiones y tratamientos para mí, y permitid que todas las medicinas y tratamientos sean efectivos y sin efectos secundarios.

Os ruego, Vos, que me concedáis la paciencia y la fortaleza necesarias para soportar este proceso de curación, para confiar en Vos y en vuestra voluntad divina.

Ayudadme a mantener mi fe y esperanza en Vos, incluso en los momentos más oscuros.

Os agradezco, Vos, por escuchar mis plegarias y por estar siempre presente en mi vida.

Confío en vuestra misericordia y en vuestro amor, y en que pronto recibiré la curación que tanto necesito.

En vuestro nombre, Vos, ruego por mi curación y por la de todos aquellos que están sufriendo.

Amén.

Oración curativa antigua

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Oh Dios Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, fuente de toda vida y de todo bien, hoy te imploro con humildad y reverencia que derrames tu gracia sanadora sobre mi ser.

Tú, que eres el Médico divino, que sanaste a los enfermos y resucitaste a los muertos, te ruego que me cures de toda dolencia, que cures mis heridas físicas y espirituales, y que restaures mi salud por completo.

Sé que soy indigno de tus bendiciones, pero confío en tu misericordia y en tu bondad infinita.

Te pido que me concedas la gracia de la sanación, y que renueves mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.

Ayúdame a confiar en tu amor y en tu sabiduría, y a aceptar tu voluntad en mi vida.

Guíame en el camino hacia la salud y la plenitud, y que siempre esté en tu presencia para recibir tu ayuda y tu protección.

Oh Dios, te doy gracias por tu amor incondicional, por tu bondad infinita y por la oportunidad que me das de experimentar tu poder sanador.

Amén

Oraciones antiguas de las abuelas

Oh Señor todopoderoso, Padre celestial y Divino Médico, digno de todo honor y adoración, hoy me acerco a Ti con humildad y respeto para suplicar Tu gracia y Tu misericordia en favor de mi hermano enfermo.

Tú que eres la fuente de toda vida y de toda salud, te pido que extiendas Tu mano sanadora sobre él y lo cures de toda dolencia.

Te imploro que lo liberes del dolor y la aflicción, que restaures su fuerza y energía, y que le concedas la gracia de la sanación completa.

Señor, en Tu infinita bondad, sé que puedes hacer todas las cosas posibles y que Tu amor todo lo puede.

Por eso, hoy te pido que derrames Tu bendición sobre mi hermano enfermo, que lo protejas y lo guíes en este difícil camino, y que lo lleves a la recuperación total de su salud.

Te pido que le concedas a él y a su familia la fortaleza y la paciencia necesarias para soportar este tiempo de prueba, y que les des la esperanza y la fe para seguir adelante.

En Tu infinita bondad y misericordia, Señor, te ruego que mires con compasión a mi hermano enfermo y que le concedas la curación que tanto necesita.

Amén.

Oraciones prohibidas

Oh Dios, Todopoderoso y Misericordioso, Vos que conocéis cada uno de mis pensamientos, mirad con bondad mi alma afligida por estos malos pensamientos que me atormentan día y noche.

Vos, Señor, sois la luz que ilumina mi camino y la fuerza que me sostiene en los momentos de mayor debilidad.

En este momento de oscuridad en mi mente, imploro vuestra ayuda y protección.

Os ruego, Dios mío, que me libréis de estos pensamientos negativos y dañinos que me perturban, que me otorguéis la fuerza para resistirlos y la sabiduría para no caer en ellos de nuevo.

Ayudadme, oh Señor, a mantener mi mente enfocada en lo bueno y lo puro, a encontrar la paz y la serenidad en medio de la tempestad.

Os pido humildemente, Dios mío, que me deis la gracia de superar estas tentaciones y pensamientos dañinos, y que me concedáis la sabiduría para discernir lo que es verdadero y lo que no lo es.

Que vuestra santa presencia, oh Señor, me proteja y guíe en todo momento, para que pueda caminar en la luz de vuestra verdad y vivir en paz y armonía con vos.

Gracias, Dios mío, por escuchar mis plegarias y por concederme vuestra bendición y protección.

Amén.

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