Curso para atraer dinero: El dinero y la religión

  • por

Te hablo solo a ti, a ti que quieres cambiar de vida, que tu corazón clama por prosperidad, por una vida digna y un poquito de felicidad.

A ti, que has sido abandonado por tu suerte y que en tu vida solo tienes penas, angustias y malestar.

Quiero que sepas que he pasado por lo mismo, he llorado de rabia por la falta de dinero. He pasado noches enteras sin dormir pensando en que no hacer para atraer dinero sin sacrificar mis principios y ni mi dignidad.

A pesar de ser un buen estudiante en el colegio y en la universidad, me fue imposible conseguir trabajo. Me postulaba para trabajar en empresas privadas y públicas pero nunca me daban el empleo.

En las entrevistas daba mi mayor esfuerzo para que me eligieran pero gente menos capaz obtenía el empleo aunque mi pretensión salarial fuera la más baja y mi currículum fuera el mejor.

En mi país, pesa mucho más las referencias que el currículum, me di cuenta que los anuncios en el periódico eran simples formalidades y que cada requerimiento de trabajo ya tiene el ganador seleccionado de antemano.

Quería trabajar en la empresa de telecomunicaciones de mi ciudad pero nunca salieron convocatorias.

Después de un largo mes de espera, me entero que mi compañero Alberto ya estaba trabajando y fue nombrado Jefe de Internet.

Me dio tanta rabia que a él lo contraten sin convocatoria y sin experiencia para trabajar en un puesto tan importante, meses más tarde me entero que era sobrino de nuestro flamante alcalde.

Mi único consuelo era decirme:

  • Todos los ricos y corruptos tendrán su castigo en el infierno.
  • Los ricos nunca son felices.
  • La riqueza te lleva a vicios que pueden acabar con tu vida.

Pero todos mis pensamientos cambiaron cuando me encontré con una ex compañera de colegio Natalia, y no creerías que sujetaba en su mano derecha.

Natalia quedó embarazada a sus 18 años y no pudo ni siquiera estudiar en la universidad, porque el padre del niño la abandonó a su suerte.

Para colmo de males los padres de Natalia se habían divorciado hace varios años porque su madre descubrió que su esposo le era infiel con una monja.

Natalia y su madre se fueron a vivir a su pueblo, pero después de 4 años ella regresó a la ciudad en busca de oportunidades de trabajo.

Natalia era alta, delgada y muy hermosa, también era muy inteligente y le encantaba leer libros. Ella nunca me hizo caso aunque traté de enamorarla, tenía muchos pretendientes y simplemente éramos buenos compañeros de curso.

Cuando hablamos sentí tanta pena y en contraste mis problemas no parecían tener importancia porque Natalia estaba realmente triste y desesperada, tenía un pequeño hijo en pleno desarrollo físico e intelectual y no había nadie que pueda ayudarle.

Le pregunté: ¿Pero por qué no te quedaste en tu pueblo si ahí tenías casa y comida?

Ella me respondía:

Por dos razones.

Uno: Los vicios están por todos lados en mi pueblo, no hay joven que se salve. Me da miedo el futuro de mi hijo.

Dos: Mi mamá está insoportable, nos hace mucho daño a mi y a mi hijo. Me culpa de todo.

Nos despedimos, le desee mucha suerte y no tuve ganas de contarle nada de mi vida, solo le dije: “Estoy bien.”

Dios y el dinero

¿Cómo una joven tan inteligente y con un futuro brillante puede estar ahora en una situación tan complicada?

¡Qué hombre más cobarde se atrevió a embarazarla y abandonarla!

¡Su hijito estaba muy delgado!

Si yo fuera millonario crearía guarderías en mi ciudad para que las madres solteras puedan dejar a sus niños con confianza y sean bien alimentados mientras ellas buscan trabajo.

Me quedé sentado pensando y pensando hasta que mi sombra quedó marcada en el suelo.

Entonces abrí la Biblia digital en mi computadora y comencé a buscar todas las referencias sobre el dinero.

Y me pregunté:

Porqué la gente tiene que sufrir tanto. ¿Acaso estamos malinterpretando los versículos de la Biblia?

Aquí comparto contigo las notas que escribí esa noche mientras leía le Biblia.

Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”.

Mateo 19:21 Todos, y digo TODOS. Los sacerdotes y religiosos que me explicaron este versículo cuando era niño, lo interpretaban de esta manera:

Los ricos vender todas sus propiedades y regalar el dinero a los pobres

Pero para mi eso tiene poco sentido, digamos que lo vendes todo y obtienes 25.000 dólares.

Yo podría darle los 25.000 dólares a un pobre anciano abandonado y él tendría su vida asegurada pero también podría ser estafado y perderlo todo.

Podría repartir los 25.000 dólares a 100 familias pobres y tendrían 250 dólares. Al cabo de un mes ese dinero se habría diluido en el abanico de necesidades de esa familia.

¿Y qué hay de mi?

Si lo vendo todo ya no podré ayudar a ningún pobre y yo seré un pobre más, pero ¿seré perfecto y tendré mi tesoro en el cielo?

Por lo visto nadie quiere ser perfecto y tampoco quiere un tesoro en el cielo.

Nao, está interpretación definitivamente es errónea y tendenciosa.

Con 25.000 dólares podríamos construir una pequeña empresa y dar empleo a 5 personas. Y esto haría que 5 familias puedan vivir dignamente con un buen sueldo durante años y años, no solo una vez y ya.

Jesús es un genio, super inteligente, sabio y brillante, por eso le pedí que me oriente, que me dé un poquito de su infinita sabiduría para poder entender su palabra y me puse a revisar diferentes traducciones del versículo para así poder descifrar el mensaje que nos quiso transmitir.

Primero analicemos estas 2 palabras:

  1. Perfecto es sinónimo de completo, correcto, pacífico, plenamente desarrollado, que alcanzó su propósito, sano y saludable.
  2. Pobre es sinónimo de menesteroso y necesitado. Ahí está la clave NECESIDAD.

Entonces si queremos alcanzar nuestro propósito en la vida, debemos vender todo lo que tenemos.

¿Pero qué es todo?

El TODO se puede interpretar como todo nuestro talento, toda nuestra capacidad, nuestra fuerza, nuestra inteligencia y todo aquello que nos permite producir valor en el mundo. Porque solo se pueden vender las cosas que tienen valor.

Y si lo único que tienes son GANAS de mejorar, de aprender y de crear nuevas habilidades pues tienes que darlo TODO para lograr tu objetivo.

Todo el valor que tienes debes darlo a los necesitados, y tendrás un tesoro en el cielo, y ese tesoro es una sensación de qué has hecho algo bueno, de que lograste algo importante en la vida, es un sensación que no es tangible pero es sumamente gratificante, no es nada más y nada menos que su agradecimiento.

¿Alguna vez ayudaste a alguien que estaba en una situación muy difícil. Y luego te dio las gracias una y otra vez mientras sonreía y sus lágrimas corrían por su mejillas?

La conexión entre tu y la persona necesitada es el agradecimiento y realmente es un tesoro que llena de bienestar a ambos.

Deber cumplido. Propósito alcanzado. Finalmente eres perfecto y estás listo para seguir a Jesús.

Ahora podemos reescribir el versículo de la siguiente manera:

Si quieres alcanzar tu propósito en la vida, debes explotar al máximo tus talentos y generar valor en la vida de los necesitados, tendrás como recompensa su eterno agradecimiento y finalmente podrás seguir a Jesús.

Nuestros sentimientos son la clave

La parábola del dinero

Sucederá también con el reino de los cielos como con un hombre que, estando a punto de irse a otro país, llamó a sus empleados y les encargó que le cuidaran su dinero. 

A uno de ellos le entregó cinco mil monedas, a otro dos mil y a otro mil: a cada uno según su capacidad. Entonces se fue de viaje. 16 El empleado que recibió las cinco mil monedas hizo negocio con el dinero y ganó otras cinco mil monedas. 

Del mismo modo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. 

Pero el que recibió mil fue y escondió el dinero de su jefe en un hoyo que hizo en la tierra.

Mucho tiempo después volvió el jefe de aquellos empleados, y se puso a hacer cuentas con ellos.

Primero llegó el que había recibido las cinco mil monedas, y entregó a su jefe otras cinco mil, diciéndole: “Señor, usted me dio cinco mil, y aquí tiene otras cinco mil que gané.”

 El jefe le dijo:

“Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.” 

Después llegó el empleado que había recibido las dos mil monedas, y dijo: “Señor, usted me dio dos mil, y aquí tiene otras dos mil que gané.”

El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.”

Pero cuando llegó el empleado que había recibido las mil monedas, le dijo a su jefe: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció. 

Por eso tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Pero aquí tiene lo que es suyo.” 

El jefe le contestó: “Tú eres un empleado malo y perezoso, pues si sabías que yo cosecho donde no sembré y que recojo donde no esparcí, deberías haber llevado mi dinero al banco, y yo, al volver, habría recibido mi dinero más los intereses.”

Y dijo a los que estaban allí: “Quítenle las mil monedas, y dénselas al que tiene diez mil. “

Porque al que tiene, se le dará más, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. 

Y a este empleado inútil, échenlo fuera, a la oscuridad. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.”

Mateo 25:14-30

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *